Guía para rehabilitar una fachada

3 opciones que te ayudarán a elegir el mejor sistema para rehabilitar una fachada

Seguramente a estas alturas ya habrás visto que tu casa se ha hecho viejecita y está empezando a sufrir los achaques típicos de la edad: Humedades en el piso de la vecina del segundo, trozos que se caen en los aleros, pintura que algún día llegó a ser blanca…en fin, lo normal. Los edificios, como nosotros se deterioran con la edad. No hay ninguno que dure eternamente. Y como las personas, pues hay que cuidarlos, mandarles al médico, y mantenerlos durante su vida. Si no, pueden acabar falleciendo prematuramente. Esta guía te enseñará los tres sistemas que se usan en la actualidad para dejar como nueva la fachada de una casa y como elegir entre cada uno de ellos.

 

1-Sistema tradicional:

Esta es la forma de rehabilitar “de toda la vida”. Consiste en coger el edificio, quitarle todos los parches y devolverlo a como era en el momento de su construcción. Por ejemplo, repintar fachadas, limpiar los ladrillos, cambiar piezas rotas, volver a rasear con mortero las partes que estén dañadas…etc. Este sistema se aplica en general a edificios antiguos que sean anteriores a 1.950. La idea es devolver el edificio a su estado original para darle valor quitando todos los añadidos y parches que los propietarios sin preguntar a nadie han ido colocando a lo largo del tiempo. Con este sistema no se consigue mejorar las prestaciones del edificio, pero si hace que vuelva a recuperar el esplendor que tenía cuando se construyó. Es un sistema adecuado para edificios antiguos, protegidos, que tengan algún valor estético importante o una composición bonita que se pueda recuperar. Se trata además del método de rehabilitación más económico de todos. Hoy en día con la Ley en la mano solo se puede usar en proyectos de mantenimiento y en edificios históricos protegidos. En el resto, hay que usar sistemas de aislamiento térmico.

 

2-Sistema SATE:

La palabra SATE viene de “Sistemas de aislamiento térmico por el exterior”. Este tipo de rehabilitación busca mejorar las condiciones térmicas del edificio. Consiste en pegar por la parte de fuera de la fachada un aislamiento térmico sobre el que después se colocan otras capas que lo recubren y lo protegen contra la lluvia. Al final se acaba pintando la última capa o acabándola con baldosas o plaquetas cerámicas especiales de poco peso y absorción (No valen todas...). Este sistema es muy bueno para edificios que tienen problemas de condensaciones y muy recomendable para aplicar especialmente en aquellas casas que se construyeron entre los años 1.950-1.975. Casas baratas de cuatro o cinco plantas, en general con malos materiales, fachadas feas con poco valor arquitectónico y que además se han tratado mal. Son los típicos edificios que mezclan partes de ladrillo con partes de pintura que vemos en muchos sitios, que se construyeron como setas en el franquismo y que son muy característicos porque la mayoría de los balcones están cerrados caóticamente. El sistema SATE es muy adecuado para resolver problemas de condensaciones porque mejora las capacidades térmicas del edificio. Y no hay mejor manera de resolver una condensación que poniendo aislamiento térmico que además, mejora también la acústica. El coste del sistema es intermedio y se amortiza con el tiempo porque se ahorra en calefacción. La gran limitación de este sistema son los acabados, ya que no permite muchas opciones de materiales diferentes.

 

3-Sistema ventilado:

La fachada ventilada es el “high-tech” de los sistemas. Su funcionamiento es muy parecido al del SATE en cuanto a prestaciones térmicas se refiere, pero con una diferencia: El sistema ventilado tiene forma de “Mecano”. Hay que montar un "Tetris" de piezas que van atornilladas al edificio entre las cuales se coloca el aislamiento. Después, se coloca una última capa también de piezas grandes que recubre el aislamiento formando una cámara de aire entre las dos capas. Las piezas pueden ser casi de cualquier material que te puedas imaginar: metal, cerámica, piedra, plástico, madera…etc. La mayor ventaja de este sistema es que genera una nueva cámara de aire entre el aislamiento y la capa de acabado que mejora ligeramente las prestaciones térmicas y moderadamente las acústicas del sistema SATE. Y sobre todo que en calidad estética es inmejorable y hace que un edificio antiguo se convierta en moderno de la noche a la mañana. Este sistema es ideal para utilizar en edificios construidos entre 1.975 y 1.995. Lo normal es utilizarlo en construcciones grandes y que tengan unas fachadas muy regulares y repetitivas. ¿Y por qué? Pues porque como el sistema está formado por diferentes piezas que se unen entre ellas, cuando se colocan, todas las juntas entre las piezas se ven, así que cuanto más igual y repetitiva sea la fachada mejor quedarán las líneas de las juntas. En edificios pequeños o con muchas ventanas de tamaños diferentes y composiciones extrañas o con ángulos raros el resultado va a ser peor porque no va compensar el coste con la estética final. Este sistema es el más caro de todos. Sin embargo merece la pena si el edificio es grande y su forma se presta a ello.

Existen diferentes soluciones para enfrentarte a un proceso complicado como es la rehabilitación de una fachada. Si bien hay unas pautas generales para aplicar cada una de ellas, normalmente hay que ver con calma si el edificio puede entrar en alguna o por el contrario es una de esas raras excepciones que hay estudiar. Lo más importante siempre es recordar que todo edificio tiene una fachada ideal y lo que vale para uno normalmente no vale para otro.